
Ocupa Veracruz quinto lugar en migración: UV
El 30 por ciento de la población ha tenido al menos una experiencia migratoria en Estados Unidos, lo que refleja la situación de la entidad
AVC /Agencias
México 27 de octubre, 2008
Diariamente decenas de indocumentados arriesgan todo por lograr el sueño americano.
El Mundo de Córdoba
México 27 de octubre, 2008
Diariamente decenas de indocumentados arriesgan todo por lograr el sueño americano.
El Mundo de Córdoba
Xalapa.-El 30 por ciento de la población veracruzana ha tenido al menos una experiencia migratoria en Estados Unidos, desde 1980 a la fecha, por lo cual se considera que el estado ha vivido una migración acelerada.
Así lo plantea durante entrevista el investigador de temas migratorios y políticas sociales de la UV y coordinador de la Red Articuladora de Estudios Migratorios (RAEM), Carlos Garrido de la Calleja.
Según aprecia, y contrario a lo que se ha planteado de que en los próximos meses la migración pueda desacelerarse, hasta el momento la migración veracruzana repunta entre las primeras cinco a nivel nacional “En el estado de Veracruz estamos viviendo desde el año ochenta un proceso de migración acelerada, que nos habla de que por lo menos el 30 por ciento de la población indígena, rural o urbana, ha tenido y sigue teniendo una experiencia migratoria en Estado Unidos”, dice el especialista.
De acuerdo con los trabajos hechos en campo, por lo menos tres municipios de cada una de las diez regiones en que se agrupa la entidad, ha tenido un tipo de migración acelerada.
Por ejemplo, en una comunidad del municipio de Xico, el 30 por ciento de su población ha tenido esa experiencia migratoria, “que nos habla de que estamos viendo un proceso de aceleración”.
Veracruz presenta una migración regional histórica por los ricos cultivos agrícolas, recibiendo migrantes de los estados de Guerrero, Puebla y otros estados fronterizos que desde los sesentas y setentas vinieron al auge agrícola, agregó.
Sin embargo, también miles de veracruzanos han partido en algún momento hacia la región fronteriza, hacia los Estados Unidos principalmente, en donde se enfrentan a una gran cantidad de problemas discriminatorios y culturales.
Así, por ejemplo, “por el simple hecho de alzarle la voz a su hijo en el patio, pensando que está en alguna comunidad veracruzana, urbana, rural o indígena, los vecinos americanos llaman a las autoridades porque desde su perspectiva esta mujer está cometiendo un tipo de maltrato físico, pero vemos como es un choque cultural, una descontextualización y desinformación”.
- ¿Qué otro tipo de problemas enfrentan estas mujeres de corte cultural? - De corte cultural, educación a los hijos, en términos de labores domésticas en donde la mujer veracruzana utiliza diversas estrategias para hacer el trabajo doméstico, pone música para barrer, canta, grita, la tele a volumen alto y pone los tendedores en el patio que es un shock cultural para los americanos.
“Otro impacto cultural es la comida; se tienen registros de que la mujer veracruzana ha venido a enriquecer la gastronomía americana con ciertas recetas que incorporan mayores verduras, mayores componentes, viene a enriquecer la dieta de algunos trabajadores latinos y americanos”, relató.
Entre los platillos que ahora están comiendo cada vez con mayor frecuencia los estadounidenses incluyen sopas y carnes preparados a la mexicana.
- Pero todos son impactos positivos por llamarlos de una forma. ¿Cuáles serían algunos negativos para la mujer migrante? - Al igual que en el contexto veracruzano, mexicano, la mujer veracruzana sufre de acosos sexuales por parte de los patrones que no siempre son americanos, llegan a ser latinos los que las acosan y las llegan a amenazar con denunciar ante autoridades migrantes si ellas buscan asociarse a un sindicato de trabajadoras para defender sus derechos.
“Muchas mujeres reciben descuentos injustificados en sus cheques, menos horas de pago y tampoco reciben apoyos para la salud. Cuando se agrupan para hacer algún reclamo, son amenazadas por sus patrones con despedirlas.
“Hay un nivel de discriminación igual o mayor que en el contexto mexicano, lo mismo y peor aún lo vive en Veracruz la mujer guatemalteca, salvadoreña, hondureña, recibe un trato más crudo”.
Por todo ello, considera la necesidad de mejorar la integración entre las instancias encargadas de atender a la población migrante, y para lo cual está siendo realizado un diagnóstico de la población migrante.
Así lo plantea durante entrevista el investigador de temas migratorios y políticas sociales de la UV y coordinador de la Red Articuladora de Estudios Migratorios (RAEM), Carlos Garrido de la Calleja.
Según aprecia, y contrario a lo que se ha planteado de que en los próximos meses la migración pueda desacelerarse, hasta el momento la migración veracruzana repunta entre las primeras cinco a nivel nacional “En el estado de Veracruz estamos viviendo desde el año ochenta un proceso de migración acelerada, que nos habla de que por lo menos el 30 por ciento de la población indígena, rural o urbana, ha tenido y sigue teniendo una experiencia migratoria en Estado Unidos”, dice el especialista.
De acuerdo con los trabajos hechos en campo, por lo menos tres municipios de cada una de las diez regiones en que se agrupa la entidad, ha tenido un tipo de migración acelerada.
Por ejemplo, en una comunidad del municipio de Xico, el 30 por ciento de su población ha tenido esa experiencia migratoria, “que nos habla de que estamos viendo un proceso de aceleración”.
Veracruz presenta una migración regional histórica por los ricos cultivos agrícolas, recibiendo migrantes de los estados de Guerrero, Puebla y otros estados fronterizos que desde los sesentas y setentas vinieron al auge agrícola, agregó.
Sin embargo, también miles de veracruzanos han partido en algún momento hacia la región fronteriza, hacia los Estados Unidos principalmente, en donde se enfrentan a una gran cantidad de problemas discriminatorios y culturales.
Así, por ejemplo, “por el simple hecho de alzarle la voz a su hijo en el patio, pensando que está en alguna comunidad veracruzana, urbana, rural o indígena, los vecinos americanos llaman a las autoridades porque desde su perspectiva esta mujer está cometiendo un tipo de maltrato físico, pero vemos como es un choque cultural, una descontextualización y desinformación”.
- ¿Qué otro tipo de problemas enfrentan estas mujeres de corte cultural? - De corte cultural, educación a los hijos, en términos de labores domésticas en donde la mujer veracruzana utiliza diversas estrategias para hacer el trabajo doméstico, pone música para barrer, canta, grita, la tele a volumen alto y pone los tendedores en el patio que es un shock cultural para los americanos.
“Otro impacto cultural es la comida; se tienen registros de que la mujer veracruzana ha venido a enriquecer la gastronomía americana con ciertas recetas que incorporan mayores verduras, mayores componentes, viene a enriquecer la dieta de algunos trabajadores latinos y americanos”, relató.
Entre los platillos que ahora están comiendo cada vez con mayor frecuencia los estadounidenses incluyen sopas y carnes preparados a la mexicana.
- Pero todos son impactos positivos por llamarlos de una forma. ¿Cuáles serían algunos negativos para la mujer migrante? - Al igual que en el contexto veracruzano, mexicano, la mujer veracruzana sufre de acosos sexuales por parte de los patrones que no siempre son americanos, llegan a ser latinos los que las acosan y las llegan a amenazar con denunciar ante autoridades migrantes si ellas buscan asociarse a un sindicato de trabajadoras para defender sus derechos.
“Muchas mujeres reciben descuentos injustificados en sus cheques, menos horas de pago y tampoco reciben apoyos para la salud. Cuando se agrupan para hacer algún reclamo, son amenazadas por sus patrones con despedirlas.
“Hay un nivel de discriminación igual o mayor que en el contexto mexicano, lo mismo y peor aún lo vive en Veracruz la mujer guatemalteca, salvadoreña, hondureña, recibe un trato más crudo”.
Por todo ello, considera la necesidad de mejorar la integración entre las instancias encargadas de atender a la población migrante, y para lo cual está siendo realizado un diagnóstico de la población migrante.
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